Rigidez articular al despertar, mente que no despeja, un corazón que merece cuidado constante. Un aporte diario de ácidos grasos esenciales que el cuerpo no puede fabricar por sí solo.

¿Qué es?
Suplemento a base de aceite de pescado en cápsulas blandas. Cada porción (2 cápsulas) aporta aproximadamente 500 mg de EPA y 600 mg de DHA — más de 1.100 mg totales de omega-3 por día, en un ratio cercano a 1:1. Libre de gluten. Frasco de 60 cápsulas (30 porciones).
Qué acompaña, según la evidencia
- EPA: el eje donde tiene el respaldo más consistente es el cardiovascular — estudios grandes muestran reducción de triglicéridos y de eventos cardiovasculares, aunque no todos los ensayos coinciden en la magnitud.
- DHA: componente estructural del sistema nervioso y la retina. En la transición hormonal hay evidencia que sugiere beneficios sobre ánimo, sueño y función cognitiva, aunque todavía escasa.
- Perfil lipídico: la reducción de triglicéridos es de los efectos mejor documentados a esta dosis.
Mitos aclarados
- ¿El omega 3 previene el Alzheimer? No hay evidencia que lo sostenga. Un ensayo de dos años no mostró beneficio en memoria ni cognición, aunque el DHA sí llega al cerebro.
- ¿Cuanto más omega 3, mejor? No. Dosis muy altas (4 g o más por día) se asociaron a mayor riesgo de fibrilación auricular. Este producto está dentro del rango considerado seguro para adultos sanos.
- ¿Se puede reemplazar con chía o lino? No del todo — esas semillas aportan un tipo de omega-3 (ALA) que el cuerpo convierte a EPA y DHA con muy baja eficiencia, y esa conversión es aún más limitada en mujeres mayores de 40.
- ¿Si no siento nada en dos semanas, no funciona? Los efectos son graduales. El ciclo mínimo para evaluar resultados es de 90 días.
Modo de uso
2 cápsulas diarias junto a una comida principal con contenido graso.
Antes de empezar
Consultá a tu profesional de salud si estás embarazada, en lactancia, tomás anticoagulantes o antihipertensivos, tenés cirugía programada o alguna condición preexistente. Este producto no está indicado para el tratamiento de enfermedades y no reemplaza una alimentación equilibrada. Los suplementos dietarios no son medicamentos.

